jueves, 26 de enero de 2017

La Uvita Perdida

El sábado pasado conversaba con un buen amigo sobre mis visitas a los restaurantes de la Avenida 9. Acto seguido me preguntó: ¿Ya fuiste a la Uvita Perdida? Rápidamente recordé que estaba en la lista de pendientes, pero esa pregunta me llevó a decidirme en visitarla el día de hoy. Caminé unos 200 metros al este de la Iglesia Santa Teresita, y a continuación doble a la derecha, para quedar casi diagonal a Apotecario. Un arbolito con luces, es la clave para encontrar este tesoro escondido.

El lugar es pequeño pero muy acogedor, con excelente decoración, lo que te hace sentir de inmediato el ambiente íntimo de este restaurante. Fui el primero en llegar, lo que me permitió sacarle una foto de una parte del salón, que invita a una cena romántica o a una charla muy tranquila con amigos cercanos. Por cierto, unos cuantos minutos más tarde y hubiese tenido el agrado de escuchar música en vivo.
 
 
Llegaba la parte importante de la noche, escoger la bebida y platillos protagonistas. La Uvita Perdida se destaca por su cava de vinos, bastante amplia, muy seguro que llenaría a cabalidad las expectativas de cualquier catador de esta bebida. Mi poca experiencia en el ámbito de los vinitos, me hizo decidirme por la vieja confiable: La Sangría. Una vez más, decisión acertadísima. Sin excederse en el dulzor, el suave aroma y sabor a canela, la hacen el acompañamiento perfecto para las preparaciones de la noche. A continuación, llegó un pancito fresco a la mesa, acompañado de pesto y mayonesa de Kalamata (aceituna morada, ¡exquisita!, no le tenga miedo)


Aterrizamos en los platos, lo que me lleva a hacerles un resumen de la dinámica de la Uvita Perdida: el menú es pequeño, pero realmente sabroso. Las tablas son los platillos principales, así como también ensaladas que allí mismo preparan. Todas vienen con una botella de vino, armando el “combo” de la Uvita Perdida. Sin embargo, mi visita fue unipersonal, así que seleccioné dos entradas: Tortilla Española y Tabla de Quesos.

La primera de ellas, deliciosa. Es la clásica receta de la tortilla española, con la variante de la Uvita. Se puede sentir la textura de la papa, bien cocinada y sazonada. El toque caramelizado de la cebolla le da un punto incomparable a la receta. Un poco de pesto por encima, un par de tomates cherry, concluyen el plato. No me esperaba la decoración con cuatro rollitos de salmón con aceitunas, en una cama de albahaca y queso crema. Sin duda alguna un toque exquisito.
 
 
Por su parte, la tabla de quesos cerraba el menú escogido para la noche. Este plato es de abundantes proporciones, a pesar de ser una entrada. Nuevamente, el pesto casero le da un matiz claramente agradable al paladar, y le da un giro inesperado al sabor de los quesos. La decoración de la preparación es excepcional.
 
 
El postre quedo relegado, la satisfacción al tope impidió que me abalanzara por una crepa con helado y salsa de peras que vi en el menú (¡la veré en la próxima visita!)

Queda claro que es un sitio digno de visitar, y más aún, cuando inesperadamente te traen…La Uvita Perdida.

jueves, 19 de enero de 2017

Apotecario


Apotecario, una especie de médico que utilizaba hierbas y alimentos para curar a las personas que padecían alguna dolencia. Esta vez la visita a Apotecario no fue para curar alguna enfermedad, sino para disfrutar de las delicias que preparan aquí, a base de productos orgánicos y producidos por puño y mano de emprendedores costarricenses.



De entrada, se puede notar la calidad de la decoración de este lugar, empezando por el espacio e iluminación, hasta los diferentes ambientes donde se pueden degustar las creaciones culinarias de este restaurante. Una vez en la mesa, te presentan un variado menú, del cual puedo destacar la gran variedad de bebidas artesanales que ofrecen, y que no solo son exquisitas, sino que muy buenas para la salud, inclusive algunas de ellas con probióticos.

La decisión estaba hecha, las bebidas seleccionadas: Una sangría de la casa y una Limonada de Lavanda con Kambucha de Wild Brews. Ustedes me dirán, ¿y eso último con qué se come? Esta Wild Brews impacta con un sabor muy sutil a lavanda, combinado con el aroma indiscutible a limón, lo acompaña el proceso de fermentación que le de esa connotación de gaseosa 100% nacional, y que además aporta nutrientes para la digestión. Por otro lado, la sangría trae consigo una variación gaseosa que ofrece una sensación refrescante y muy bien balanceada para el paladar, sin cargas exageradas de azúcar y con la cantidad suficiente de frutilla; esta sangría es una de las mejores que he probado. 


Varias miradas al menú determinaron los platos fuertes de la noche: Sopa de Lentejas y Sándwich de Pollo Búfalo. (Comercial: raro es encontrar un restaurante que sirve una Sopa de Lentejas como la que voy a describir). Esta sopa, ¡es La Sopa! Acompañada de unas tostadas de pan en su punto, este platillo, que me atrevería a decir que sacan cualquier gripe o resfrío, combina los sabores de una sopa casera con zanahoria, papa, yuca y camote, junto a la preparación de unas exquisitas lentejas, con un agregado de pollo en trocitos. Un plato muy tradicional en nuestra cocina costarricense, resalta por sus ingredientes, sencillez, calidad y un picantito muy leve que le da protagonismo a este plato.


El Sándwich de Pollo Búfalo no se le queda atrás. Con un acompañamiento de camotes fritos en gajos (totalmente recomendados por su textura y sabor), este emparedado creado con pan baguette, pollo en salsa búfalo, salsa ranch, lechugas mixtas, pepino y tomillo, sorprende por su inigualable sabor. Y, ¿por qué inigualable? Pues bien, la salsa ranch y búfalo son hechas en casa, no hay forma de igualar la cremosidad de la salsa Ranch y el picante casero del baño de Pollo Búfalo.


En esta ocasión, era muy difícil dejar de pasar lo que la esquina inferior derecha del menú me ofrecía: un quequito de banano, acompañado de helado con salsa de moras. El cierre perfecto para la visita a Apotecario.

 
Déjese venir al inicio de lo que ofrece el barrio gastronómico más famoso de San José, Escalante, y le aseguro que en Apotecario pasará un rato muy agradable, rodeado de un ambiente excepcional y preparaciones que lo dejaran con ganas de regresar.

 

jueves, 12 de enero de 2017

Café del Barista


En la Avenida 9 se ubica una joya de lugar para tomar un buen café. Cerca del Hospital Calderón Guardia, a escasos 75 metros al Este, se encuentra ubicado Café del Barista. Este lugar ofrece una gran versatilidad culinaria para todos los gustos: desayunos, almuerzos (todos los días hay bufete) y comida para disfrutar durante todo el día. En cualquier de los tiempos de comida, la sencillez de los platos acompañado del excelente servicio, son la carta de bienvenida para los comensales.



En esta ocasión les hago una reseña de una bebida y dos platillos que pueden encontrar a cualquier hora del día, bueno, para ser exactos de 7am a 6pm. Aunque podría decirles que pueden pasar por aquí y disfrutar de la amplia cantidad, variedad y tipos de cafés que nos ofrece el Café del Barista, voy a salirme del canasto y recomendarles el Chocolate Frío.

Si usted no es cafetero como yo, o sí lo es, este Chocolate Frío gustará a cualquiera que lo solicite. Con una presentación impecable, un excelente balance de sabores, y lo más importante, cero empalagoso, les aseguro que disfrutará de esta excelente bebida.



¿Y con qué acompañamos este chocalatito? Pues con un tradicional Cangrejo Arreglado. Eso sí, como dirían los gringos, esta pieza de repostería es “home made”, es decir, hecho en casa, esto le da cien puntos de entrada. Tomate, lechuga, queso y jamón completan la alineación, y fabrican un delicioso acompañamiento. Y si desea cerrar con broche de oro la visita al Barista, pídase un delicioso Pan de Elote (o Tamal de Elote), calientito, como si viniera saliendo del horno de la casa de la abuela.




Si anda por las cercanías del Hospital o va para clases en la “U”, dese una vuelta por acá, y déjese llevar por el sabor e inigualable calidad del Café del Barista.

 

jueves, 5 de enero de 2017

Café de los Deseos

Aunque el nombre no le haga justicia, en el Café de los Deseos se sirve más que café. Desde unas torillas palmeadas con un buen trozo de queso Turrialba, hasta pizzas, postres e inclusive muy buenas cervezas artesanales se pueden degustar aquí.

Este hermoso lugar está ubicado por la línea del tren en Barrio Otoya, 100 metros al oeste del Instituo Meteorológico Nacional. Su decoración simple pero muy acogedora invita a pasar un buen rato, ya sea para comer del variado menú o para pegarse una buena conversada con los amigos con un cafecito o unas birras artesanales.


Aprovechando la tarde noche ventosa, decidí visitar este excelente lugar y buscar en el menú un plato que supliera mis necesidades alimenticias de un jueves, casi fin de semana. Después de varias vueltas al menú (aquí realmente cuesta decidirse), encontré algo que me llamó la atención por sus ingredientes simples: La Royal Burguer.


Así como la ven, esta hamburguesa no tiene nada de complicado, y se apega fielmente a los ingredientes tradicionales de una preparación de este tipo: pan con ajonjolí (eso sí, hecho en casa), tomate, lechuga, cebolla, pepinillos, torta de carne 100% casera, queso, mostaza....y listo! Así de simple, sin salsas extravagantes o acompañamientos fuera de lo normal. Además, y digno de resaltar, una papás fritas hechas al momento, nada de vegetales congelados ni procesados; hay que comérselas sin dejar rastro alguno.

Sí la dignidad me hubiera traicionado, el postre era el próximo en la alineación pero esta hamburguesa apagó todas mis intenciones de comer más. Este plato llena, así que quedará para la próxima disfrutar de un pastel de manzana con helado, al que le eche un ojo desde que vi la carta.

Pida un deseo, visite este lugar y encontrará el plato que anda buscando, le prometo que la satisfacción después de salir estará al tope.